EL UNIVERSAL
JERUSALÉN.- Cuando marcharon, este viernes, por calles céntricas de Tel Aviv, tal cual lo hacen desde hace ya más de 10 años, los miembros de la comunidad gay local tenían razones para festejar.
La situación de lo que aquí se conoce como GLBT (gays, lesbianas, bisexuales y transexuales) es de las mejores del mundo. Se sienten afortunados en cuanto a los éxitos de la lucha por sus derechos, no sólo en comparación con los países vecinos sino inclusive con Europa y Estados Unidos. Aproximadamente 20 mil turistas del exterior llegaron esta semana a Tel Aviv a fin de participar en la “Semana del Orgullo gay”, cuyo punto culminante fue la marcha de este viernes. Es por ello que ya desde hace días la ciudad estaba adornada con las banderas del arcoiris de la comunidad y con otra similar y simbólica, que lleva también la Estrella de David. Y lo singular es que la propia municipalidad de Tel Aviv los apoya formalmente con presupuestos.
“Tel Aviv, sin duda, es un destino singular, considerado de los mejores del mundo para lo que se conoce hoy como “turismo gay”, dice Adir Steiner, de las figuras más conocidas de la comunidad, que trabaja en la Municipalidad de Tel Aviv en pro de los gays y cuenta que debe ser el único caso del planeta en el que autoridades oficiales son las que mantienen un centro comunitario gay. Pero quizás la clave al respecto es que si bien Tel Aviv es especialmente liberal , la situación de los gays en Israel en general es de las mejores del mundo, aunque es un Estado judío en el que la religión cumple un rol central.
Muchos de los cambios y logros obtenidos por la comunidad con el correr de los años, no fueron producto de leyes promulgadas en la Kneset, Parlamento, sino de luchas jurídicas y de decisiones muy liberales y democráticas de la Suprema Corte de Justicia, que fueron respetadas plenamente por los distintos gobiernos. “Hay una especie de acuerdo no escrito con el Estado”, dice Shai Doitsh (33), director de “AGUDA”, la Asociación que representa a la comunidad GLBT.